Nepomuceno: dos años sin justicia

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Don Nepo, como era llamado entre sus amigos, luchó durante más de un año por encontrar a Jorge Mario, de 17 años, su muchacho, y nunca se dio por vencido. Pero en lugar de justicia, encontró las balas que le arrebataron la vida el 28 de noviembre de 2011.

Por: Shaila Rosagel - noviembre 26 de 2013 - 0:00

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El jueves 28 se cumplen dos años del asesinato del activista Nepomuceno Moreno. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 26 de noviembre (SinEmbargo).– Piense la escena familiar: un 1 de julio de 2010 “levantan” al hijo. Su padre, desesperado, inicia una campaña con sus propios recursos: dibuja cartelones, copia fotos, camina por las calles de su ciudad, habla con los plagiarios y ruega a todos que le ayuden: a policías, a autoridades locales y estatales, al gobierno federal. Se une a las marchas de Javier Sicilia a pesar de su edad, hace plantones, reclama justicia.

Pero nada. El hijo no aparece y los gobiernos le dan la espalda. Como a esos miles que sufrieron lo mismo –y lo siguen padeciendo– desde que Felipe Calderón Hinojosa lanzó una guerra que se salió de control.

Piense más: que el padre de ese desaparecido, Nepomuceno Moreno Núñez, es acribillado en plena luz del día en una céntrica avenida de Hermosillo.

Ahora podrá imaginar por qué la familia se ha ido al exilio.

Don Nepo, como era llamado entre sus amigos, luchó durante más de un año por encontrar a Jorge Mario, de 17 años, su muchacho, y nunca se dio por vencido. Pero en lugar de justicia, encontró las balas que le arrebataron la vida el 28 de noviembre de 2011.

Valentina Peralta Puga, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, dijo a SinEmbargo que la familia que sobrevive al también activista, continúa pendiente de las investigaciones en manos de la Procuraduría General de la República (PGR), pero mantiene un bajo perfil.

Viven errantes. No tienen un domicilio estable y están fuera del país, porque tienen miedo de regresar a México, en especial a Sonora, por temor a sufrir una agresión, específicamente, del ex Procurador de Justicia del Estado de Sonora, el priista Abel Murrieta Gutiérrez, quien ahora es Diputado local por un distrito electoral de Ciudad Obregón, Sonora.

Ciudad Obregón, por cierto, a donde viajaba Jorge Mario cuando fue detenido en un retén y “levantado” junto con otros jóvenes que le acompañaban. “Hay personas detenidas. El Gobierno Federal es quien tiene el caso, porque el estatal no hizo nunca nada. Es más, la familia de Nepo tiene miedo del Gobierno de Sonora; piensan que de ahí les puede venir una agresión, del ex Procurador Abel Murrieta, que ahora es Diputado”, dijo Valentina Peralta.

A pesar de ser priista, Abel Murrieta continuó durante tres años al frente de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Sonora (PGJE) con el panista y actual Gobernador, Guillermo Padrés Elías. Luego, cuando él quiso, renunció para ir tras una diputación por Cajeme, de donde es originario. Murrieta fue el Procurador que estuvo a cargo cuando ocurrió el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo que arrebató la vida de 49 inocentes.

Es quien condujo esa investigación que no llegó a ningún lado. Ahora, el ex Procurador es Diputado federal. Como si hubiera recibido un premio a la ineptitud. Padrés Elías estaba en campaña cuando lo del ABC.

Prometió justicia a las familias sonorenses, promesa que nunca cumplió. Dejó en su cargo por otros tres años al Procurador de la administración de Eduardo Bours Castelo, uno de los señalados de la tragedia. Padrés argumentó que Murrieta era el más capacitado para ejercer esa función.

El 14 de octubre de 2011, Nepo acudió a los Diálogos por la Paz, en el Alcázar de Chapultepec. Un mes y medio después estaba muerto.

“AQUÍ ANDAMOS BUSCANDO A NUESTRO HIJO”

Nepomuceno narró en un video que circula en la red social YouTube lo que ocurrió aquel primero de julio de 2010. “Fue entre el área de Obregón y Guaymas. Ahí las autoridades y delincuentes los persiguieron, los balacearon y se salieron de la carretera.

Ahí en un Oxxo entró a meterle saldo a su teléfono y fue cuando nos enteramos. Me habló a las siete pasaditas, yo le dije que no se saliera del Oxxo para que no lo fueran a encontrar, pero me dijo ‘ahí vienen por mí’, era demasiado tarde; entraron los policías y delincuentes y con pistola en mano llegaron y lo sacaron”, dijo.

El padre continúa: “No hallábamos qué hacer, si correr, pero a dónde íbamos a correr si estábamos en Hermosillo nosotros y pues yo empecé a buscarlo. Toda la familia, le marcábamos al teléfono y le contestaron a mi hija los delincuentes. Y le dijeron ‘aquí los que hacemos las preguntas somos nosotros, somos policías municipales’, después a mí me dijeron que eran policías del Estado. Me dicen que querían 30 mil pesos, ‘somos tres danos 30 mil y te lo regresamos’, yo reuní el dinero”.

Pero aunque Nepomuceno estaba dispuesto a pagar la suma, jamás volvió a ver a su hijo, sólo logró escucharlo por última vez: –¿Cómo estás hijo?, ¿cómo te va?, que gusto hablar contigo, aquí la familia estamos muy preocupados por ti–, le dijo. –Estoy bien apá, estoy bien, dile a mi amá que no se mortifique, más al rato allá les caigo en Hermosillo–, contestó el muchacho. Esa fue la última vez que el padre y el hijo hablaron. Después vino la búsqueda y la desesperación y luego, la muerte.

LA LUCHA DE DON NEPO

De acuerdo con un documento que el Movimiento por la Paz entregó el sábado pasado al Tribunal Permanente de los Pueblos y de dos videos, Nepomuceno fue amenazado de muerte y Murrieta lo supo. Nepomuceno al no encontrar eco en las autoridades, denunció ante los medios de comunicación el caso de su hijo.

Días después tres hombres armados se presentaron en su casa y le dijeron: “mire vine a decirle de parte del jefe que lo de su hijo fue un error, pero ya no se puede hacer nada, estamos en guerra y en todas las guerras hay muertos, ni modo le tocó a él, nomás le digo que le baje de huevos porque si sigue haciendo ruido, se lo va a cargar la chingada”.

Movimiento por la Paz dijo que cuenta con un video donde Nepomuceno declara que días después fue recibido por Murrieta, quien le enseñó unas fotografías y le dijo: “sabemos que este grupo se llevó a su hijo, pero son muy peligrosos, están armados y yo no puedo exponer a mis policías, porque en cuanto les diga que tienen que ir por ellos van a renunciar, ellos también tienen miedo”.

Nepomuceno reconoció en las fotografías que le enseñó Murrieta, al hombre que lo amenazó. Se retiró e inició una investigación por su cuenta y según Movimiento por la Paz, el activista encontró información valiosa y comprometedora.

Entre esa información, el padre desesperado identificó el número telefónico del que llamaron al celular de su hijo cuando el muchacho estaba secuestrado: era de las oficinas de la PGJE de Sonora.

Entonces empezó una lucha a nivel nacional. Nepomuceno viajó al Distrito Federal e interpuso una denuncia ante la PGR y se abrió un expediente por secuestro.

Buscó al Movimiento por la Paz de Javier Sicilia, se unió a las marchas y en 14 de octubre de 2011, un mes y medio antes de ser asesinado, le entregó en sus manos al entonces Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, el expediente de su hijo. El padre, desesperado, confió, creyó que Calderón podría ayudarlo y ese hecho fue televisado.

Su cabello cano, su bigote blanco y espeso, las arrugas de su frente y su presencia de hombre de campo del Norte, quedó para siempre capturada en imágenes.

Luego regresó a Sonora e interpuso una demanda en contra de la PGJE el 30 de septiembre de 2011 y en menos de un mes unos hombres lo acribillaron cuando viajaba en su vehículo en una calle muy cercana a la Procuraduría, en el centro de Hermosillo.

Nepomuceno no “le bajó de huevos”, no respondió con miedo a la amenaza de sus verdugos. Alzó la voz, luchó, lloró por su hijo, dijo que quería justicia, aunque nunca volviera a ver a su muchacho vivo.

Encontró la muerte y este jueves 28 de noviembre a las cuatro de la tarde, en su aniversario luctuoso, Movimiento por la Paz realizará un homenaje en la Estela de Luz, donde hay una placa con su nombre. No estará su familia, porque ellos no vienen a México, al menos que sea estrictamente necesario por las investigaciones de la muerte del hijo y del padre.

Estarán sus amigos del Movimiento por la Paz y quizás, los videos donde Nepomuceno cuenta sus encuentros con las autoridades de Sonora. En un video el activista llora por su hijo y dice que desea que ninguna persona, sufra lo que él y su familia: “Yo no quisiera que volvierá a pasar jamás esto, a ninguna persona, como lo hemos pasado nosotros.

Hemos sufrido mi familia, no quisiera que pasara esto, le dijo a la gente que los cuiden. Hay que unirnos, esta es una cosa que no va a parar. Le digo a mi familia que no se desespere, que me comprenda, pronto va haber un resultado ya, que le hace que me quede en el camino, hay que seguir adelante”.

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